domingo, 2 de abril de 2017

Cultivo del gindo o cerezo

Las Cerezas, una fruta muy apreciada


La cereza, también conocida como guinda, es el nombre del fruto de varios árboles del género Prunus, aunque comercialmente se aproveche un número limitado de especies. Al árbol se le conoce como cerezo o guindo. Si bien todos las cerezos son del género Prunus, a éste pertenecen especies que no lo son, como el ciruelo, el almendro, el albaricoquero o damasco y el melocotonero o duraznero. La cereza es una fruta rica en vitaminas A, B, C, E, K y PP, en hierro, calcio, magnesio, potasio y azufre.

En España se distingue como guinda al fruto de Prunus cerasus y como cereza al de Prunus avium, siendo en América más común la denominación cereza ácida, para el primero y cereza dulce, para el segundo.

Es el único fruto de hueso no climatérico, por lo que si se recolecta con antelación, no madura fuera del árbol. Prefiere inviernos largos y fríos y veranos cortos y calurosos pero de noches frescas y primaveras templadas, pues a partir de la floración y del cuajado del fruto un cambio brusco de temperatura puede comprometer la cosecha.


El cerezo tiene una gran capacidad de adaptación a distintas áreas edafoclimáticas de la zona templada. Se trata de una especie muy delicada en cuanto a climatología, aunque tolerante al frío.
Puede cultivarse desde la mínima altura sobre el nivel del mar hasta los 500 m de altitud, aunque su cultivo es más propio de situaciones más bajas, para poder garantizar la cosecha.
Es uno de los frutales más resistentes a las bajas temperaturas invernales.

Reproducción del cerezo

Tradicionalmente la propagación se realizaba mediante injerto sobre patrón obtenido a partir de semilla, con la ventaja de que la semilla evitaba la transmisión de enfermedades, pero con el inconveniente de que se obtenían patrones vigorosos y heterogéneos.
A causa de su sensibilidad a la gomosis, al realizar el injerto de yema, será mejor hacer los cortes en posición invertida, para evitar que la yema quede ahogada por una afluencia gomosa.
Actualmente se tiende a realizar el injerto sobre patrones clonales de guindo, Santa Lucía y cerezo. Tras un año de cría del patrón se realiza el injerto y se deja crecer un año más antes de llevar a cabo el trasplante (patrón con dos verdes).

Variedades de cerezas

La elección de variedades resulta más difícil que la de patrones, debido a los problemas de incompatibilidad. Las características más buscadas en las variedades son: precocidad, calibre adecuado para evitar el aclareo, firmeza, color, buen sabor, baja susceptibilidad a la aparición de frutos dobles, buena tolerancia al agrietamiento y buena resistencia al transporte.


Las variedades cultivadas tradicionalmente en España son: Napoleón (muy difundida en España y muy estimada para mesa y confitura), Ambrunesa (muy tardía y de consistencia crujiente y sabor dulce) y Burlat (variedad de fruto grueso, pulpa roja, firme , jugosa y azucarada, de maduración muy precoz y medianamente resistente al agrietado).

De las variedades de más reciente introducción se han impuesto comercialmente solamente tres: Stella (polinizador universal, semiprecoz y autocompatible), Lapins (polinizador universal, autocompatible, precoz y muy productiva, y tolerante al agrietado) y Sunburst (autocompatible y con buena tolerancia al agrietado y el transporte).

Otras variedades de reciente introducción en España son: Duroni 3 (de floración tardía, buena productividad y aptitud al transporte y sensible al agrietado), Early Van Compact (de floración precoz, muy productiva, de muy buena calidad gustativa y buena aptitud al transporte), Summit (de floración semitardía y muy abundante y excelente sabor) y Vittoria y Sandy (de floración semiprecoz y breve, buena aptitud al transporte, muy tolerante al agrietado y muy bien adaptada a la recolección mecánica). Las variedades más cultivadas para su procesado industrial son: Napoleón o Monzón y Blanca de Provenza


Normas para el consumo de cerezas frescas

Las cerezas frescas deben observar estas características para su comercialización y consumo. Como consumidores podremos comprar cerezas de temporada cuando encontremos estas características.
  • Enteras.
  • Con aspecto fresco.
  • Sanas. Se excluyen en todos los casos, los frutos atacados de podredumbre o de alteraciones tales que los hagan impropios para el consumo.
  • Firmes (en función de la variedad).
  • Limpias, prácticamente exentas de materias extrañas visibles.
  • Exentas de humedad exterior anormal.
  • Exentas de olores y/o sabores extraños.
  • Provistas de su pedúnculo (salvo para las variedades en las que se desprende de modo natural al ser recolectadas).

Se buscará que las cerezas presenten un desarrollo suficiente y un grado de madurez que les permita soportar la manipulación y el transporte y responder en el lugar de destino a las exigencias comerciales.

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